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sábado, 2 de abril de 2016

Mi tío Mario y el monte nativo




Mi tío Mario me muestra orgulloso ese monte nativo que creó alrededor de su casa.  El y mi tía, “Polvorita”, pacientemente y desde hace mucho tiempo, fueron transformando este paisaje con semillas y gajos que desde los sitios más insólitos traían al  lugar de sus sueños. El campito en Treinta y Tres, comprado después de mucho esfuerzo,  era la tierra prometida. Con la misma relación que existe entre padres e hijos, donde  los secretos de la genética y su encanto construyen  puentes  fantásticos, mis tíos parieron esta floresta   en un cerro solitario. Cautivados por  esa belleza contemplada con ojos de asombro en rincones escondidos de esta tierra de la que ellos son savia y sangre, se trajeron ese verde único, con sus olores y sabores, y crearon sus amaneceres y ocasos mágicos. Con un trabajo silencioso y persistente, el parque se fue desarrollando. Cada brote, cada hoja, fue una victoria, cada arbolito que titubeaba, un desvelo. La huella enseña el camino, y allí en Cerros de Lago, donde mi tío también es paisaje, hay más de 120 especies de monte nativo. Ese monte tiene alma,  tiene alma de Mario y Polvorita.   Mi tía no está físicamente hoy entre nosotros, y mi tío con una ponchada de años,  torea dignamente a la soledad, entre árboles, animales y estrellas de un universo que le pertenece.
Cuando me dijo que quería filmar, con gusto acepté y allí concurrí en el mes de Febrero. Es lo menos que puedo hacer por la tierra que yo también tanto quiero, y contar una historia que vale la pena, que conozco de cerca.


Los videos con la recorrida por el parque comprenden  4 segmentos y están en el canal de Rumbo Rural a los que pueden acceder en los enlaces correspondientes.
Monte Nativo de Mario Abella. 1

Monte Nativo de Mario Abella. 2

Monte Nativo de Mario Abella. 3

Monte Nativo de Mario Abella. 4